Siete kilómetros bajo el agua: la obstetra tucumana que caminó entre inundaciones para asistir a embarazadas
La imagen recorrió las redes sociales y conmovió: una obstetra, con botas, ropa de trabajo y el cuerpo atravesando cañaverales e inundaciones, avanzaba como podía para llegar hasta sus pacientes.
13 de febrero de 2026
Hace algunos días la fotografía que fue publicada por el Colegio de Obstetras de Tucumán, retrató una realidad silenciosa que se vive en medio del verano más mojado de los últimos años: la de quienes sostienen la salud pública aún en los peores escenarios.
La protagonista es Mayela Augier, una licenciada en Obstetricia de 36 años, oriunda de Aguilares, con 11 años de trabajo en el sistema de salud y seis años de servicio en el CAPS de Alto Verde, una de las zonas más afectadas por los temporales recientes. Desde allí, atiende a embarazadas de Monte Rico, Santa Emilia, Cortadora, La Calera, Los Guchea y distintos sectores de Alto Verde, “muchos de ellos de bajos recursos, zonas alejadas y muchas veces de difícil acceso, y ahora con las inundaciones más todavía” dijo en entrevista con El Tucumano.
“Yo personalmente a mis pacientes las atiendo siempre garantizando calidez y respeto, enseñando y priorizando las urgencias. Les doy mi teléfono así, ante cualquier urgencia o duda, me mandan mensajes o van a consulta y yo las atiendo. Y si debo derivarlas, me organizo con colegas del Hospital Regional de Concepción”, relató, explicando el contexto de la fotografía.

Al igual que para muchos tucumanos, el temporal transformó la tarea cotidiana de Mayela en una verdadera odisea. “Tenía que llegar al servicio primero, al CAPS, pero no teníamos acceso por ningún lado. Me llevaron en moto hasta la entrada nomás y de ahí tenía que entrar caminando. Desde esa entrada hasta el CAPS son siete kilómetros”, cuenta.
Otra de las imágenes captadas muestra su intento de ingresar a un asentamiento ubicado entre cañaverales: “En la que estoy en el barrio pasando por las cañas, esa es intentando entrar al asentamiento, porque tenemos pacientes en esa zona. Mucha gente en medio de la nada, porque son asentamientos en medio de fincas”.
Las dificultades fueron extremas. “Los bomberos, un móvil del servicio del área y un tractor de la comuna intentaban ayudar, pero era imposible”, describió.

Pese a todo, el trabajo no se detuvo. En el contexto de inundaciones, la atención se reorganizó priorizando la seguridad, la prevención y la vigilancia sanitaria. “Realmente el trabajo de salud conjunto ahora prioriza la seguridad inmediata, la prevención de enfermedades, el control de las embarazadas si no están en término y pueden enfermar, la atención a la salud mental. Incluye el uso de equipo protector en limpiezas, consumo de agua potable, control de mosquitos y la vigilancia epidemiológica continua para evitar brotes, siendo vital la coordinación intersectorial”, explica.
En ese esquema, destacaó especialmente el rol del equipo del CAPS Alto Verde: “Estoy muy agradecida al equipo. Somos un gran grupo. Las agentes sanitarias captan los embarazos lo antes posible y ahora, en las inundaciones, van casa por casa ayudando. Las enfermeras garantizan que no falten vacunas. Trabajamos organizadamente”.
El trabajo se enmarca dentro del Área Operativa de Concepción, a cargo de la doctora Rossana Ibáñez, con un fuerte despliegue territorial y comunitario.
La publicación del Colegio de Obstetras de Tucumán fue, para ella, un reconocimiento inesperado: el reflejo de una vocación que se ejerce lejos de los reflectores, entre barro, agua, cañas y caminos intransitables, pero con un objetivo claro: cuidar la vida desde el primer instante. Tal cual lo expresó el colegio: “Un compromiso con las madres y sus hijos por nacer, enalteciendo el rol de la obstetricia en nuestra provincia”. /El Tucumano







