Fuerte interna peronista de Jaldo y Pablo Yedlin arrastra a su juventud dividida

La interna del peronismo provincial se trasladó a la juventud, donde actos y posicionamientos de distintos sectores exponen una fractura cada vez más visible en el espacio.
07 de marzo de 2026
jaldo-yedlin
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La interna del peronismo tucumano atraviesa uno de sus momentos más tensos de los últimos años y la juventud del espacio comenzó a reflejar con claridad esa fractura política. En las últimas semanas se multiplicaron actos, reuniones y convocatorias organizadas por agrupaciones juveniles vinculadas a distintos sectores del justicialismo, en un escenario que muestra una división cada vez más marcada.

Lo que durante mucho tiempo se desarrolló en el plano de los dirigentes ahora se trasladó a la militancia joven. La juventud peronista aparece hoy fragmentada entre distintos espacios que responden a referentes provinciales, en medio de una disputa que lejos de encontrar puntos de encuentro parece profundizarse.

Distintas actividades políticas impulsadas por sectores cercanos al gobernador Osvaldo Jaldo y al diputado nacional Pablo Yedlin dejaron en evidencia que la juventud se convirtió en un nuevo terreno de confrontación dentro del peronismo. Cada espacio busca mostrar músculo político y capacidad de convocatoria, intentando consolidar estructuras propias para disputar protagonismo dentro del movimiento.

Sin embargo, lejos de fortalecer al partido, muchos analistas consideran que esta situación podría debilitar aún más al peronismo tucumano. La juventud, que históricamente fue un motor de renovación y militancia, aparece hoy atravesada por la misma lógica de enfrentamientos internos que domina a la dirigencia.

El problema no se limita a una simple diferencia de estrategias políticas. En varios encuentros recientes se pudieron observar discursos cruzados, críticas veladas entre sectores y una marcada competencia por el liderazgo juvenil. En ese contexto, la juventud termina siendo escenario de una disputa que amenaza con profundizar el desgaste interno del justicialismo.

Además, dirigentes políticos reconocen en privado que la fragmentación podría tener consecuencias a mediano plazo. Cuando la juventud se divide, el impacto suele trasladarse a las bases militantes, a los centros de estudiantes, a los barrios y a las organizaciones sociales donde el peronismo históricamente construyó poder territorial.

La situación genera preocupación incluso dentro del propio espacio. Algunos referentes consideran que la falta de una conducción clara y la creciente competencia interna pueden erosionar la capacidad de organización del partido. En ese escenario, la juventud corre el riesgo de quedar atrapada en una disputa de poder que poco tiene que ver con la renovación política que muchos militantes reclaman.

Así, lo que debería ser una etapa de fortalecimiento generacional se transformó en un nuevo síntoma de la crisis que atraviesa el peronismo tucumano. Y mientras la dirigencia continúa enfrentada, la juventud aparece cada vez más dividida, reflejando un panorama incierto para el futuro del movimiento en la provincia. /Tucumán Digital