Comprar ropa en la Argentina sigue costando más que en los principales países de la región, según un informe que comparó precios en América Latina. El relevamiento también mostró que el país aparece por encima del promedio regional en otros rubros de consumo, como restaurantes, comunicaciones, recreación y equipamiento para el hogar. El dato volvió a poner en discusión el nivel de precios en dólares tras la apertura comercial impulsada por el Gobierno.

El estudio fue elaborado por la consultora Fundar y tomó como referencia un índice de precios relativos correspondiente a diciembre de 2025. En ese análisis, la Argentina quedó por encima del promedio regional en cinco de los once segmentos evaluados. Aunque el informe ubica al país en una posición intermedia en términos generales, la indumentaria volvió a sobresalir como uno de los rubros más caros del mapa regional.

La ropa, entre los precios más altos

De acuerdo con el relevamiento, la indumentaria aparece 145 puntos por encima del resto de los países incluidos en la comparación. El estudio analizó a la Argentina junto con Uruguay, México, Chile, Brasil, Bolivia, Colombia y Paraguay. Dentro de ese conjunto, la ropa figura entre los consumos más caros para los argentinos.

El informe ubicó a este rubro en el segundo puesto entre los segmentos con mayores precios relativos en el país. Solo quedó por debajo de restaurantes y por encima de comunicaciones, recreación y equipamiento del hogar. Esa diferencia refuerza una tendencia que desde hace tiempo genera reclamos entre consumidores y advertencias desde distintos sectores económicos.

Un costo de vida con fuertes contrastes

Más allá de ese resultado puntual, el trabajo de Fundar señaló que la Argentina se encuentra un 12% más barata que el promedio de América Latina si se mide el costo de vida en dólares. Esa condición la deja con precios más bajos que los de Uruguay, México, Chile y Brasil, pero todavía por encima de Bolivia, Colombia y Paraguay. En otras palabras, el país no aparece entre los más caros de la región en todos los rubros, aunque sí muestra fuertes desequilibrios según el tipo de consumo.

El informe remarcó justamente ese carácter heterogéneo del escenario actual. Mientras algunos sectores sostienen que la Argentina volvió a encarecerse frente a la región, otros indicadores reflejan una recomposición de precios relativos que habían quedado atrasados durante años. Esa tensión aparece con fuerza en la discusión económica, especialmente desde que el Gobierno profundizó la apertura comercial.

Los rubros más caros y los más baratos

El trabajo de Fundar identificó cinco segmentos en los que la Argentina supera el promedio regional: restaurantes, indumentaria, comunicaciones, recreación y equipamiento del hogar. En esos rubros, el país presenta precios relativamente más altos que sus vecinos, aun cuando el promedio general no lo muestre como el más costoso de toda la región. Esa dispersión es una de las claves para entender por qué el debate sobre el “país caro” sigue abierto.

Al mismo tiempo, el informe detectó otros consumos que en la Argentina resultan más baratos que en el promedio regional. Entre ellos figuran transporte, alimentos, educación, alcohol y tabaco, vivienda y servicios, y salud. Esa combinación deja una foto menos lineal que la de un encarecimiento uniforme, aunque en el caso de la ropa la brecha sí aparece con nitidez.

La crisis de la industria textil

El problema de los precios altos convive, además, con un fuerte deterioro de la industria textil. Según el último informe mensual de la Federación de Industrias Textiles Argentinas, la actividad del sector cayó 25,7% interanual. Se trata de una de las bajas más profundas dentro del entramado industrial y de una señal de que la actividad todavía no encuentra un piso claro.

En el acumulado de 2025, la industria textil retrocedió 7,8%, mientras que el conjunto del sector industrial logró mostrar una mejora de 1,6%. Los segmentos más golpeados fueron los tejidos y acabado de productos textiles y los hilados de algodón, ambos con caídas superiores al 30% en la comparación interanual. También la preparación de fibras de uso textil mostró un deterioro importante y explicó buena parte de la baja anual.

Empleo y capacidad instalada en retroceso

A la caída de la actividad se sumó una fuerte pérdida de puestos de trabajo. De acuerdo con los datos citados, el sector eliminó más de 19.000 empleos en los últimos dos años. Ese retroceso expone el doble impacto que atraviesa la actividad: precios elevados para el consumidor y, al mismo tiempo, una industria con caída de producción, empleo y utilización de sus plantas.

En diciembre, el sector textil operó al 35% de su capacidad instalada, uno de los niveles más bajos de toda la industria. Aunque el dato implicó una mejora de seis puntos frente a noviembre, se ubicó 7,9 puntos por debajo del registro de un año antes. En contraste, el promedio de la industria en general fue de 53,8%, lo que muestra hasta qué punto el textil atraviesa una situación particularmente crítica. /Vove Tucumán