Una reconocida marca comprará toda la producción de café de Tucumán para lanzar una línea premium nacional

Tras un convenio entre el IDEP y una firma marplatense, la provincia busca transformar su mapa productivo aprovechando el cambio climático. Con la producción de una variedad de alta gama y el respaldo técnico de Cabrales, el café tucumano se prepara para competir en el mercado gourmet y reducir la dependencia de las importaciones.
28 de marzo de 2026

En lo que se considera una apuesta audaz para el futuro agrícola de la región, el Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán (IDEP) selló el año pasado un acuerdo estratégico con la reconocida empresa Cabrales. El punto central de este convenio establece que la firma marplatense comprará el total de la producción de las 300 hectáreas que actualmente cultivan pequeños y medianos productores en la provincia.

Esta iniciativa busca posicionar al café tucumano como una marca nacional con identidad propia, capaz de competir en el exigente segmento del café de especialidad. Juan Casañas, vicepresidente del IDEP, destacó que el proyecto surge ante la crisis de cultivos tradicionales como el limón y el azúcar, aprovechando que el cambio climático ha desplazado los límites del subtrópico, haciendo viable esta producción.

El titular de la empresa, Martín Cabrales, reveló que la variedad lograda es un Arábica tipo Geisha, considerada una opción exótica de alta gama. “Lo que hemos conseguido junto con el IDEP es un café que posicionará a la Argentina entre los productores, con una calidad que no tiene nada que envidiarle a los grandes orígenes del mundo”, afirmó el empresario a Clarín. La calidad del grano ya cuenta con el aval de la Mumac Academy, una referencia internacional en la cultura del café.

Según Cabrales, este proceso no es improvisado: “No empezó ahora ni hace un año, comenzó hace seis o siete años”. La empresa ha aportado su expertise para asesorar a los 22 productores que hoy trabajan de forma inicial sin subsidios. El objetivo es que la "variedad Tucumán" se sume a la oferta de la empresa junto a los granos de Colombia y Brasil.

El proyecto tiene un horizonte ambicioso. Si bien hoy se cuenta con 300 hectáreas, el potencial es de 8.000 a 9.000 hectáreas en un plazo de diez años, lo que permitiría producir hasta 28.000 toneladas anuales (cerca del 60% del consumo nacional de 45.000 toneladas).

Casañas subrayó el valor social de esta industria: “El café de calidad necesita trabajo humano y eso implica trabajo para los tucumanos. Si logramos una producción uniforme y certificada, el proyecto puede ser un motor económico como lo fue el limón”. En un mercado donde Argentina gasta 500 millones de dólares anuales en importaciones, Tucumán aspira a cubrir hasta el 50% de esa demanda, reteniendo esas divisas en la provincia.

Aunque la etapa actual es experimental, los avances agronómicos son positivos. Se espera que las primeras partidas del café tucumano comiencen a comercializarse en el circuito gastronómico y de cafeterías gourmet en los próximos cuatro o cinco meses. A mediano y largo plazo, el horizonte incluso contempla la exportación de este producto con sello tucumano. /El Tucumano