Chahla le pone fin al suspenso, Jaldo cierra filas y la oposición tropieza con sus diferencias

La intendenta se encamina a confirmar su candidatura para buscar la reelección y el anuncio tendrá consecuencias dentro y fuera del peronismo. Cercado explícito al manzurismo. Catalán y Campero escalan en su pelea verbal con un cruce de advertencias.
08 de agosto de 2026

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El oficialismo tucumano alista uno de los mensajes políticos más potentes de la incipiente carrera electoral. En los próximos días, Rossana Chahla confirmaría públicamente que buscará la reelección como intendenta en 2027. El eventual anuncio, de concretarse, no sólo tendría impacto hacia dentro del peronismo, sino también hacia el armado opositor. Porque las especulaciones en torno al futuro de la jefa municipal involucraron las más disímiles posturas ideológicas.

La movida se gestó en la cena que el martes pasado mantuvo Chahla con el gobernador Osvaldo Jaldo, con el vicegobernador Miguel Acevedo y con el presidente subrogante de la Cámara, Sergio Mansilla. Allí, los cuatro analizaron el escenario interno del justicialismo y de la oposición, y coincidieron en la necesidad y en el momento de brindar certezas hacia la dirigencia. Chahla venía mostrándose esquiva a los pedidos de que anunciara su postulación. Ante cada pregunta, respondía que debía analizarlo en familia y que aún restaban casi nueve meses para los comicios del 9 de mayo.

Sin embargo, la última charla, regada de comida árabe, habría terminado por convencer a la intendenta acerca de la oportunidad. Todos coincidieron en que el peronismo necesitaba ofrecer mensajes de unidad, en particular para los referentes barriales de la capital. Ocurre que legisladores y concejales que comenzaron a reactivar sus acoples ya se mostraban inquietos por la indefinición de la ex ministra de Salud, y trasladaban esas dudas a Jaldo y a Acevedo, principalmente. Con esos argumentos, los comensales del martes entendieron que era momento de poner fin a los trascendidos y dar un paso más hacia la unidad oficialista.

Fiel a su estilo político, en caso de concretarse el anuncio sería grandilocuente: en compañía de la fórmula gubernamental y en un escenario pintoresco de San Miguel de Tucumán. En el entorno de la intendenta incluso mencionan algún mercado municipal emblemático. Desde luego, la última palabra la tendrá Chahla, quien suele manejar estos episodios de manera muy personal.

La pinza de Jaldo sobre Manzur

De cualquier manera, la inminencia del anuncio representa un cimbronazo para la oposición al jaldismo. En particular, para el senador Juan Manzur. El ex gobernador recorre la provincia con el mensaje de que será candidato a gobernador por fuera del PJ el año que viene. Y en las charlas más reducidas que mantiene, aseguraba que una de las figuras que lo acompañaría sería la propia intendenta capitalina. A menor escala, pero con el mismo efecto político, viene de quedarse sin una pata territorial en la sección este.

El lunes, presionado por una jugada política de la Casa de Gobierno, el radical José Ascárate renunció al ente de control de los servicios públicos. En su lugar, el gobernador designó ese mismo día al ex defensor del Pueblo Eduardo Cobos. “Lalo” venía de ser desplazado por decisión de Jaldo de la Defensoría, con lo cual en el manzurismo se habían ilusionado con la posibilidad de contar con los servicios políticos de la familia Cobos en el Este. Más que técnica, la movida del mandatario fue netamente táctica: bloqueó una pieza suelta del peronismo en el interior tucumano.

Ese será el tenor de la jugada de pinzas en el oficialismo. Es inevitable que al ex gobernador le cueste cada vez más consolidar apoyos, y los que pueda conseguir deberá mantenerlos bajo reserva. De otra manera, esos dirigentes recibirán la presión de la Casa de Gobierno o, en muchos casos, usarán esa información para negociar en mejor posición con los emisarios de 25 de Mayo y Chile.

El senador apuesta a una campaña centrada en la grieta nacional: Javier Milei sí o Javier Milei no. Para eso, prevé no centrar sus críticas en su ex compañero de fórmula, sino en la “sumisión” de la provincia a los caprichos libertarios. Manzur entiende que, sin estructura ni recursos, la alternativa es presentar al jaldismo como una versión satélite del mileísmo. “Para qué votar al peronismo de Jaldo si pueden votar a la versión original de La Libertad Avanza”, suele preguntarse de manera retórica en los encuentros con dirigentes.

Diferente sería el impacto de la candidatura de Chahla para el espacio de Carlos Cisneros. El diputado, distanciado de Jaldo desde comienzos de año, tene ascendencia sobre buena parte del gabinete municipal. Si eventualmente la intendenta va por la reelección con el jaldismo, el sector del bancario seguramente se encolumne detrás de ella para acompañarla. Además, este espacio debe revalidar una banca de legislador (Hugo Ledesma) y otra de diputado (la del propio Cisneros).

El diputado viene de mantener una reunión con el senador Gerardo Zamora, hombre fuerte de Santiago del Estero. El armado peronista nacional está en la agenda, y la posibilidad de que La Libertad Avanza habilite colectoras para la Cámara Baja permitiría a los disidentes de cualquier partido eludir las internas locales y las exclusiones en las listas.

Para Jaldo el desafío será reeditar la campaña de 2025, cuando pudo salirse aunque sea momentáneamente del papel dialoguista con La Libertad Avanza e interpretar un guión más crítico. Por un puñado de meses, el gobernador fue duro con la gestión nacional y eso le permitió consolidar el voto del justicialismo. Ya dio el primer paso con la mirada en 2027, al adelantar los comicios provinciales. Así logró que la acústica de la campaña sea netamente provincial. Jaldo necesita que la elección tucumana se discuta sobre Tucumán y no sobre Milei.

Podría tomarse como otro indicio el endurecimiento de su posición política esta última semana. Aunque, a decir verdad, difícilmente en Casa Rosada puedan facturarle a los gobernadores que se haya aprobado un proyecto de ley privada descuartizado. Jaldo advirtió que las senadoras que le responden, Sandra Mendoza y Beatriz Ávila, votarían en contra de la iniciativa, y efectivamente eso hicieron en el recinto en la madrugada del viernes. Claro, no se trataba de un proyecto fundamental para los libertarios ni mucho menos, y en la opinión pública ya se había instalado la idea de que implicaba una pérdida de soberanía. Con olfato político, él y otros aliados, como Gustavo Sáenz, dejaron sola a La Liberta Avanza en esa cruzada absurda. Jaldo eligió una pelea que no comprometía su vínculo estratégico con la Nación y, al mismo tiempo, le permitía recuperar perfil opositor ante el electorado peronista.

¿Puede esto generarle ruidos en la relación con Diego Santilli? No es de esperar, teniendo en cuenta que el jefe de Gabinete no realizó demasiados esfuerzos para conseguir la adhesión de los mandatarios dialoguistas. De ambos lados saben que los pedidos y las muestras de acompañamiento reales aparecerán más adelante, con la reforma de la carta orgánica del Banco Central, el Presupuesto 2027 e incluso con los cambios electorales. ¿Para qué generar un desgaste innecesario alrededor de una propuesta que ni siquiera en LLA reunía consensos? A los amigos se los cuida.

Oferta y rechazo

La confirmación de Chahla dentro de la estructura jaldista impactará no sólo en el oficialismo, sino también en el espejo de la oposición. Porque hasta ahora Lisandro Catalán y Mariano Campero no han logrado acercar posiciones. Todo lo contrario, los mensajes entre ambos son cada vez más violentos. Al menos en público.

Tras la foto con Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem, el titular de la franquicia de La Libertad Avanza en Tucumán volvió empoderado. Según dejaron entrever en su entorno, le hicieron llegar a Campero una oferta de acuerdo y hasta hablan de un encuentro entre ambos. Este supuesto acercamiento contempla que LLA no haga pie en Yerba Buena y que le respetarían la banca que hoy tiene Cambia Tucumán con Manuel Courel. Ni un concejal más. La respuesta recibida, siempre según los libertarios, fue un rotundo “no”.

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En el camperismo replican que no existió tal ofrecimiento y que, en caso de que así sea, no lo aceptarán. Aún más, advierten que estas maniobras del sector de Catalán empeoran la relación porque generan incluso más enojo personal en el diputado y más entusiasmo por salir a disputarle el liderazgo libertario en Tucumán. La respuesta del camperismo fue sutil, pero incisiva: ya no advierten con judicializar la candidatura de Federico Pelli en Yerba Buena, sino también con invalidar directamente la de Catalán y apuntar a sus presuntos vínculos con la conducción del Registro Nacional de las Personas (Renaper), para el manejo de los cambios de domicilio.

“Yo no me bajo”, repite Campero. Es probable que esto haya llegado a oídos del líder libertario, porque esta semana en la que Guillermo Francos lo presentó como candidato a gobernador se despachó contra el radical. “Todos los días veo que está viendo dónde tiene domicilio uno o el otro, cuántos días a la semana estoy en Tucumán o en Buenos Aires. Nunca le escuché una propuesta para sacar a Tucumán del atraso", arremetió en una entrevista con El Matutino (El Ocho TV).

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En el interín, el ex intendente de la “Ciudad Jardín” recorre el interior y mantiene conversaciones con sectores del radicalismo y de otras expresiones dispuestos a encolumnarse detrás de su postulación a la Gobernación. Una posibilidad que también generaría ruido con LLA sería que se incorpore a la patriada el ex diputado Roberto Sánchez. El ex piloto tomó distancia de su pupilo Alejandro Molinuevo, quien buscará continuar al frente de la Municipalidad de Concepción de la mano de Catalán. ¿Y si Sánchez, muy querido en esa ciudad y con el plus de ser un ídolo deportivo, decide competir por la Intendencia?

Como se ve, son demasiados los intereses cruzados que se interponen entre Campero y Catalán. Los más optimistas respecto de la posibilidad de una alianza opositora recuerdan los antecedentes de las experiencias anteriores: José Cano y Domingo Amaya mantuvieron sus tensiones y, con mayor exposición, hicieron lo propio Sánchez y Germán Alfaro. Al final del recorrido, se abrazaron y fueron juntos a las urnas. Habrá que ver si se repite la historia reciente.

Al menos, por ahora, y mientras el Gobierno empieza a ordenar sus piezas con la mirada puesta en mayo, la oposición todavía discute quién tiene derecho a moverlas. En esa diferencia de tiempos parece estar, por ahora, una de las principales claves de la elección. /Tendencia de Argentina