El gerente tucumano de la firma santiagueña Fürth Automotores es señalado como jefe de la asociación ilícita que ejecutó el desfalco

El fiscal planteó los roles que atribuye a los tres imputados, contra quienes pedirá que se dicte prisión preventiva.
17 de septiembre de 2026

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La investigación por el presunto millonario desfalco en la concesionaria santiagueña Fürth Automotores dio un nuevo giro judicial. La Fiscalía amplió las imputaciones contra el tucumano Ángel Gerardo Caro, Matías Llado y Graciela Alejandra Moyano, a quienes ahora acusa de integrar una presunta asociación ilícita destinada a cometer maniobras defraudatorias con operaciones de venta de vehículos y administración de fondos. Con esta nueva calificación, el Ministerio Público solicitará la prisión preventiva de los tres imputados en una audiencia prevista para este jueves, que será presidida por la jueza Carolina Salas. 

Los nuevos cargos fueron comunicados por el fiscal Diego Cortes durante la ampliación de las declaraciones indagatorias. Según la acusación, Caro, de 33 años y ex gerente de la firma, habría ejercido el rol de jefe de la organización, mientras que Llado y la ex cajera Graciela Moyano habrían actuado como miembros de la estructura investigada. 

En el caso de Moyano, la Fiscalía sostiene que, al menos desde diciembre de 2024, integró una organización dedicada a cometer reiteradas maniobras contra el patrimonio mediante la comercialización de vehículos, la recepción de pagos y el presunto desvío, falta de registración y disposición irregular de fondos pertenecientes tanto a clientes como a la propia empresa. Según la imputación, la estructura habría utilizado los sectores de ventas y cajas, los sistemas internos de registración y la documentación comercial para otorgar apariencia de legalidad a operaciones que no quedaban correctamente registradas. 

La acusación añade que Moyano habría desempeñado un papel clave desde el sector de cajas al recibir dinero en efectivo, dólares y cheques, intervenir en el conteo y custodia de esos fondos, omitir en determinados casos la emisión de comprobantes oficiales o la correcta registración de los pagos y permitir que luego fueran utilizados por terceros, particularmente en coordinación con Matías Llado. 
Para los fiscales, las pruebas incorporadas permiten sostener de manera provisoria que la imputada participó del mecanismo defraudatorio, mientras Llado captaba clientes, concretaba operaciones y administraba fondos, y Gerardo Caro intervenía en la autorización de operaciones y en la utilización de mecanismos excepcionales dentro de la concesionaria. 


Durante su declaración, Caro rechazó la nueva imputación. Negó haber integrado una asociación ilícita o cualquier organización destinada a delinquir y sostuvo que nunca intervino en las maniobras atribuidas por la Fiscalía. Además, cuestionó los testimonios de empleados incorporados a la causa al afirmar que habrían sido influenciados por las actuales autoridades de la empresa y aseguró que las nuevas evidencias no alcanzan para acreditar los delitos que se le atribuyen. 

Respecto del ex gerente, la Fiscalía le atribuye haber aprovechado su cargo como apoderado y gerente general para intervenir en operaciones comerciales, decidir el destino de fondos, autorizar entregas de vehículos y permitir mecanismos irregulares para concretar ventas. Según la investigación, clientes que abonaron vehículos mediante efectivo, transferencias, cheques o dólares vieron cómo esos pagos no eran imputados a sus operaciones, sino reasignados a otras preventas. 
Entre las pruebas figura el testimonio de un empleado que aseguró haber entregado personalmente 18.000 dólares a Caro, dinero que luego habría sido registrado en otras operaciones. De esa forma, quienes habían cumplido con sus pagos continuaban figurando como deudores. 


La acusación también señala que las diferencias económicas derivadas de estas maniobras habrían sido canalizadas mediante operaciones realizadas en casas de cambio. Testigos sostuvieron que Caro autorizaba las operaciones en dólares, fijaba la cotización y ordenaba el envío de esos fondos a casas de cambio a través de personal dispuesto por Llado. Asimismo, la Fiscalía incorporó extractos bancarios de la empresa que reflejarían movimientos financieros relevantes y transferencias realizadas desde cuentas personales de Caro por cinco y diez millones de pesos durante este año. 

La investigación también detectó 144 entregas presuntamente irregulares de vehículos cero kilómetro, pagos que nunca fueron incorporados al sistema y la utilización de patentes provisorias para clientes que aparecían con deudas pese a haber efectuado los desembolsos correspondientes. 
En el caso de Moyano, además, algunos testigos afirmaron que recibió pagos de hasta 60 millones de pesos y habría entregado comprobantes apócrifos. Paralelamente, el levantamiento del secreto bancario permitió avanzar sobre el patrimonio de los tres detenidos, mientras la Justicia analiza movimientos financieros y otros bienes vinculados a la causa. 


Por su parte, la defensa de Moyano solicitó nuevas medidas probatorias para ampliar el alcance de la investigación. Los abogados reclamaron que declaren propietarios, socios, directivos y responsables jerárquicos de la concesionaria, además de reconstruir la estructura societaria, administrativa, financiera y contable de la empresa. También pidieron profundizar la situación procesal de otros integrantes de la firma y remarcaron que, en las primeras etapas del expediente, la ex cajera nunca había sido señalada como integrante de una asociación ilícita. /Contexto