Pañuelos al aire, lágrimas y vivas: Tucumán recibió el 24 de septiembre a los pies de la Virgen de la Merced

A la medianoche, una multitud se congregó frente a la Basílica Menor para iniciar el día de la Patrona de los tucumanos y recordar la Batalla de Tucumán.
24 de septiembre de 2026

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A la medianoche, una multitud se reunió frente a la Basílica Menor de La Merced para dar inicio a una de las fechas más profundas de la identidad tucumana. Con el Himno Nacional, oraciones, versos gauchos y el paso de las agrupaciones tradicionalistas, la vigilia combinó fe, memoria histórica y tradición popular.

Cuando el reloj marcó las 0, los pañuelos se alzaron, los sombreros quedaron en alto y desde distintos puntos de la calle se escuchó una misma expresión: “¡Viva la Virgen!”. Familias, peregrinos, misachicos y gauchos esperaron durante horas frente a las escalinatas del templo para rendir homenaje a la Patrona de Tucumán y recordar la Batalla de Tucumán, librada el 24 de septiembre de 1812.

La llegada de los devotos había comenzado durante la tarde. A medida que avanzaba la noche, las calles cercanas a la Basílica se poblaron de agrupaciones a caballo, imágenes religiosas y vecinos que se acercaron para participar de una ceremonia transmitida de generación en generación.

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Las payadas y los versos criollos acompañaron la espera. Una composición dedicada a la “Madre de Gaucha Bondad” despertó aplausos entre los presentes, con referencias a la libertad, la dignidad y las dificultades sociales que atraviesa el país. El mensaje religioso y tradicionalista encontró eco entre quienes seguían cada instante de la vigilia.

Después, la Banda de Música del Liceo Militar General Gregorio Aráoz de Lamadrid interpretó el Himno Nacional Argentino. El silencio se impuso por unos minutos frente a la imagen de la Virgen y la bienvenida formal al feriado provincial quedó marcada por la emoción de los asistentes.

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Gauchos, caballos y devoción frente a la Basílica

El desfile de las agrupaciones tradicionalistas fue uno de los momentos centrales. Llegaron delegaciones desde Tolombón, Amaicha del Valle y Tafí del Valle, además de representantes de distintos puntos de la provincia. Algunos recorrieron largos trayectos a caballo; otros lo hicieron en mulas, acompañados por sus propias imágenes de la Virgen.

También pasaron las agrupaciones General Gregorio Aráoz de Lamadrid, Batalla de Tucumán, Yerba Buena y Virgen de la Merced, entre otras. Hubo niños a caballo, familias en sulkys, aplausos y sombreros que se quitaban al pasar frente a la imagen. La postal dejó en claro la fuerza que conserva esta tradición en Tucumán.

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El mensaje de Carlos Sánchez: fraternidad y libertad

El arzobispo de Tucumán, Carlos Sánchez, definió el comienzo de las celebraciones como una jornada de “gozosa alegría” y destacó el valor de volver a encontrarse con el pueblo tucumano en torno a la Virgen. Señaló que la devoción debe impulsar también una vida de mayor fraternidad y libertad.

El lema de este año, “Con María de la Merced, abracemos a todos”, fue presentado como una invitación a no dejar a nadie al costado del camino. El arzobispo vinculó ese pedido con la realidad social y con la necesidad de acompañar, dignificar y servir a quienes más lo necesitan.

Para Sánchez, la Virgen de la Merced conserva un sentido especial como madre redentora de cautivos y símbolo de libertad. Esa idea conecta la celebración religiosa con el recuerdo de la batalla de 1812 y con una fecha que, cada año, vuelve a reunir a miles de tucumanos. /Contexto