Tucumán perdió 37 mil hectáreas de árboles en los últimos diez años

En los últimos diez años, desde 2015 hasta 2025, Tucumán sufrió la pérdida de 37 mil hectáreas de árboles. La extensión es equivalente a cuatro veces la superficie de San Miguel de Tucumán y afecta especialmente al este provincial.
05 de octubre de 2026

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Los datos se desprenden de Global Forest Watch, una plataforma interactiva de monitoreo y alerta forestal que proporciona datos a partir de observaciones satelitales. Allí se indica que Tucumán perdió esa cantidad de “cobertura arbórea”, definida como toda la vegetación que alcanza más de cinco metros de altura.

La pérdida de vegetación que sufrió la provincia equivale a la emisión de 9,1 megatoneladas de dióxido de carbono, señala la plataforma. De acuerdo a los datos de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, esta cantidad equivale a las emisiones anuales que emiten más de dos millones de vehículos particulares. No es un fenómeno inocuo: el dióxido de carbono es un gas de efecto invernadero, por lo que su liberación en exceso es un motor del calentamiento global.

Ni los incendios ni la urbanización, dos causas que generalmente son apuntadas como detonantes de la destrucción de la naturaleza, explican la pérdida en el caso tucumano. Desde 2001, la principal razón por la que se perdió cobertura arbórea en la provincia es la agricultura permanente. Casi el 94% de las hectáreas arrasadas responden a este factor.

El este tucumano, la zona con mayor pérdida

En los últimos 10 años, la zona más afectada por la destrucción de vegetación en altura fue el este tucumano. Los departamentos que registran las mayores pérdidas son Burruyacú (9.300 hectáreas), Graneros (6.900 hectáreas) y Leales (4.600 hectáreas). Estas tres jurisdicciones explican el 56% de toda la pérdida provincial.

Con una metodología distinta, la plataforma también arroja una comparación entre cuánta superficie de árboles se ganó y cuánta se perdió entre 2000 y 2020. En este caso, la tendencia es similar. Tucumán ganó 23.315 hectáreas, pero perdió 103.382. De esta manera, la pérdida neta es de alrededor de 80 mil hectáreas en todo el territorio.

El desglose por jurisdicción demuestra que todos los departamentos de Tucumán perdieron cobertura arbórea en los primeros 20 años del siglo 21. Solo hay uno que registra una ganancia: Tafí del Valle.

content-image-Pérdida -1791034998605Tafí del Valle es el único departamento que ganó cobertura arbórea entre 2000 y 2020, mientras que el este provincial fue el más perjudicado. Fuente: Global Forest Watch.

La agricultura, principal motor de la transformación

“Un problema estructural muy grave”: así califica David Montenegro, doctor en Ciencias Sociales e investigador, a la deforestación. Sus trabajos académicos pusieron el foco en el avance de la agricultura y la pérdida masiva de vegetación en dos departamentos, Burruyacu y Cruz Alta. “La superficie cultivada se triplicó entre 1976 y 2024 a costa de la pérdida de más de 300.000 hectáreas de bosque chaqueño nativo. Este avance generó una insularización del ecosistema, fragmentando el paisaje y reduciendo drásticamente los parches de bosque continuo”, explicó Montenegro a Tendencia de Noticias.

Al igual que Global Forest Watch, Montenegro sostiene que la expansión agropecuaria, traccionada principalmente por el monocultivo de la soja, es la responsable de esta transformación. “Los habitantes de estas zonas tienen motivos urgentes para preocuparse”, advirtió.

Estas preocupaciones son más que mayúsculas: la deforestación “barrió con la biodiversidad”, además de eliminar la regulación térmica e hídrica natural. Al acelerarse los procesos de erosión, se multiplicaron las inundaciones y se agudizaron los conflictos territoriales por el acceso a la tierra y el agua, según las investigaciones del tucumano.

Si bien las estadísticas más recientes muestran una estabilización en el ritmo de deforestación, el especialista no es optimista sobre esta tendencia. “No responde a un éxito de las políticas de conservación ambiental, sino al agotamiento físico del territorio; simplemente queda muy poca frontera boscosa apta y accesible por desmontar”, afirmó. Aun así, señaló que todavía existen desmontes ilegales.

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La deforestación, entre normas desactualizadas y prioridades postergadas

En Tucumán, la Ley de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (Ley 8304) protege el ambiente, regula la expansión agropecuaria y clasifica los bosques según su valor de conservación desde 2010. Sin embargo, Montenegro aseguró que “llegó tarde”. “El daño mayor ya estaba hecho, categorizando el 95% de los remanentes boscosos de las comunas rurales en verde, es decir, habilitados administrativamente para el desmonte legal”, agregó. Además, criticó que “a 15 años de su sanción”, la ley “sigue sin actualizarse”.

El problema tampoco parece ser una prioridad en la gestión provincial. La Subdirección de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos y la Subdirección de Áreas Naturales Protegidas se encuentran dentro de la órbita de Desarrollo Productivo. “Esto no es solo una organización institucional, es una manifestación de lugar que ocupa la preservación de las áreas naturales en la provincia. Están supeditadas a las decisiones en materia económica o productiva”, criticó Montenegro.

Para el investigador, ni a escala nacional ni a escala provincial vamos en el camino correcto. Aun así, enumeró tres medidas para mejorar el panorama: revisar y actualizar el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos provincial, monitorear geoespacialmente para sancionar la tala ilegal y formular estrategias de desarrollo local que empoderen a las comunas rurales y a las cooperativas campesinas, que incluyan planes reales de restauración del bosque.

Con el fin de reclamar la aplicación de estas pautas, Montenegro explicó el objetivo con palabras más que ilustrativas: “Para evitar que la degradación se profundice”. /Tendencia de Noticias