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Un negocio millonario que atraviesa fronteras

En Salta, algunos comerciantes lo llaman “oro verde”. Se trata del cigarrillo de origen paraguayo que ingresa de contrabando y que, según Juan José Benítez, gerente de Prevención de Comercio Ilícito de Philip Morris Argentina, deja un margen de ganancia “inmenso”.

Detrás de esa denominación se esconde un negocio que atraviesa fronteras, conecta distintos mercados y requiere una logística capaz de sostener la distribución de la mercadería y anticiparse a los controles.

Una red familiar con operaciones en el norte argentino

Benítez identificó la marca Hills y relató una investigación que permitió desarticular un clan familiar que operaba en Aguas Blancas y Orán, en Salta. Según su testimonio, la organización ingresaba cigarrillos producidos en Paraguay a través de Bolivia y los distribuía en Salta, Jujuy y Tucumán.

El caso expone cómo el contrabando de tabaco puede integrarse a un conjunto más amplio de actividades criminales, cuyos integrantes aprovechan rutas y mercados compartidos para desarrollar distintos negocios ilegales.

Vehículos con antenas Starlink para evitar controles

Uno de los aspectos más llamativos señalados por Benítez fue el equipamiento de los vehículos utilizados para trasladar los cigarrillos. Según explicó, contaban con antenas de Starlink para mantener la conectividad y detectar la presencia de controles de Gendarmería.

El uso de esta tecnología, sumado a la conexión entre rutas internacionales y circuitos de distribución regionales, muestra la complejidad logística que pueden alcanzar estas redes de contrabando.

El especialista también mencionó un operativo realizado en Formosa contra el tráfico ilegal de cigarrillos de la misma marca. A su entender, las intervenciones afectaron la logística y los recursos económicos de la organización, aunque la continuidad del fenómeno evidencia la capacidad de estas estructuras para adaptarse.

El vínculo entre distintos negocios ilícitos

Juan Francisco Galli, exsubsecretario del Interior de Chile, sostuvo que el fenómeno debe analizarse teniendo en cuenta las conexiones entre diferentes actividades criminales.

“Operan en las mismas rutas, operan con los mismos mercados”, afirmó. También advirtió que estas organizaciones aprovechan las cadenas logísticas del comercio en escalas locales, provinciales, nacionales y transnacionales.

Desde esta perspectiva, el contrabando de cigarrillos no constituye necesariamente una actividad aislada, sino que puede beneficiarse de infraestructuras y circuitos utilizados por otras redes delictivas.

La advertencia sobre las fronteras y el financiamiento criminal

Alejo Campos, director regional de Crime Stoppers, señaló que estas dinámicas se observan con mayor intensidad en las provincias fronterizas.

Al referirse a la Triple Frontera, mencionó la identificación del contrabando de cigarrillos como una fuente de financiamiento de una célula de Hezbollah. Según su relato, los productos salían de Paraguay, pasaban por Brasil e ingresaban también a la Argentina; parte de los cargamentos continuaba luego hacia el sur del país y Uruguay.

Este señalamiento incorpora otra dimensión del problema: el destino de las ganancias del comercio ilícito y las posibles estructuras que se benefician de esos recursos.

Una competencia desigual para el mercado formal

Carlos Matienzo, director y socio fundador de Dataint, describió a los cárteles mexicanos como grandes empresas criminales cuyo negocio central es el control territorial. Según explicó, ese dominio sobre rutas, gobiernos y sembradíos les permite diversificarse hacia actividades rentables, como el contrabando de cigarrillos, alcohol y combustibles.

La ventaja económica surge, en parte, de operar fuera del mercado formal y evitar el pago de impuestos, lo que genera condiciones de competencia desigual para quienes cumplen con sus obligaciones tributarias.

Matienzo estimó que el tabaco ilegal representa aproximadamente un tercio del consumo de tabaco en México.

El circuito que conecta a Tucumán con el contrabando regional

La denominación “oro verde” resume el atractivo económico de un negocio que, según los especialistas citados, combina rutas internacionales, distribución regional y estructuras capaces de desarrollar distintas actividades ilícitas.

El recorrido desde Paraguay, a través de Bolivia, hasta Salta, Jujuy y Tucumán pone el foco en la dimensión regional del contrabando de cigarrillos. Más allá de la mercadería, las investigaciones y los testimonios advierten sobre los circuitos logísticos, los recursos económicos y las conexiones criminales que pueden sostener este mercado ilegal.

 /Los Primeros