Pozo de Vargas: identificaron los restos de Carlos Medina González, secuestrado en Tucumán durante la dictadura

El estudiante tenía 20 años cuando fue secuestrado en Manantial, en abril de 1976. El Equipo Argentino de Antropología Forense confirmó su identidad mediante análisis genéticos. Con este caso, ya son 122 las personas identificadas entre los restos recuperados en el Pozo de Vargas.
17 de octubre de 2026

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Quién era Carlos Medina González y cómo fue secuestrado

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos de Carlos Rafael Medina González, un estudiante universitario de 20 años que fue secuestrado durante la última dictadura militar en Tucumán. Sus restos fueron recuperados en el Pozo de Vargas, cerca de Tafí Viejo, uno de los principales sitios de inhumación clandestina vinculados con la represión ilegal en la provincia.

Carlos vivía en San Miguel de Tucumán y fue secuestrado durante la madrugada del 15 de abril de 1976, cuando un grupo armado irrumpió en su domicilio del barrio Mercantil de Manantial, registró la vivienda y se lo llevó por la fuerza. El episodio fue presenciado por su madre, su hermana, su yerno y otros familiares, incluido su hijo.

Según la información difundida, algunos compañeros suyos también fueron secuestrados y sus restos fueron identificados recientemente en el mismo sitio.

La confirmación de su identidad y el reencuentro con su familia

La notificación oficial se realizó esta semana en el Juzgado Federal N.º 2 de Tucumán, a cargo del juez Guillermo Díaz Martínez. Participaron sus hermanos, Silvia y Jorge Medina, además de familiares de Silvia.

La identificación fue posible gracias al trabajo conjunto del Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT), que recuperó los restos óseos, y del EAAF, que llevó adelante los análisis genéticos.

El cotejo del ADN de los restos con muestras aportadas por los dos hermanos de Carlos permitió confirmar su identidad. La toma de muestras se concretó mediante un convenio de colaboración con la Secretaría de Derechos Humanos de Tucumán.

La restitución de los restos y la ceremonia de despedida se realizarán próximamente.

Pozo de Vargas: una fosa clandestina con casi 40 metros de profundidad

El Pozo de Vargas era una antigua estructura construida a fines del siglo XIX para abastecer de agua a las locomotoras a vapor. Ubicado en una finca de la zona de Tafí Viejo, tiene casi 40 metros de profundidad y fue utilizado como fosa clandestina entre 1975 y 1977.

La denuncia llegó a la Justicia Federal en 2001 y las excavaciones comenzaron en abril de 2002. Durante los trabajos se recuperaron decenas de miles de fragmentos óseos, además de prendas de vestir y proyectiles.

La cantidad y el estado de los restos hacen que el proceso de identificación sea complejo: los investigadores deben analizar el material recuperado y establecer asociaciones que permitan compararlo con las muestras genéticas de familiares. La excavación concluyó en 2023, aunque las tareas de identificación continúan.

Ya son 122 las personas identificadas

Con la identificación de Medina González, ya son 122 las personas identificadas entre un mínimo de 149 individuos representados genéticamente en el Pozo de Vargas. De acuerdo con esas cifras, quedan al menos 27 identidades por establecer.

Para avanzar en la búsqueda, la Secretaría de Derechos Humanos de Tucumán continúa recibiendo muestras de sangre de familiares de personas desaparecidas, que pueden contribuir a los cotejos genéticos.

La identificación de Carlos representa un nuevo avance en una búsqueda que lleva décadas y que sigue siendo fundamental para las familias que esperan respuestas sobre el destino de sus seres queridos. El trabajo científico y judicial permite recuperar identidades y aportar información sobre los crímenes cometidos durante la última dictadura.

/Enterate