“Él hace una interpretación del tono de voz de ella. Reconoce que es ‘compungido’, pero dice que, si hubiera habido violencia, ella lo hubiera relatado ‘con una afectación adicional’. No, no es una opinión de un perito psicólogo, es la apreciación del fiscal sobre el significado del tono de voz de la denunciante”, describe Gramaglio.

“Dice que no hubo violencia porque no encontró ningún mensaje amenazante, ni le encontraron bajo las uñas rastros de que haya luchado, como si la violencia fuera únicamente física. Y desestima lo que esta joven está diciendo porque cuando era menor de edad le faltó precisión. Salas considera que ella ‘reinterpretó’ su ‘relación’ con el cura, pero la Justicia no puede calificar de ‘relación’ al abuso de un cura de 54 años contra una menor de 16”, cuestionó la abogada.

Gramaglio explicó que la querella se opuso al sobreseimiento del sacerdote. “Cuando vos ves el contexto de lo que ocurrió, la vulnerabilidad de ella siendo menor y la relación de dependencia y poder que tenía él sobre ella, cuando vos la escuchás diciendo que eso le destruyó la cabeza y cuando analizás circunstancias que no se pueden hacer públicas, te das cuenta de que esa niña no era libre de consentir los actos sexuales que este hombre hizo”, finalizó la abogada de la denunciante. /Tendencia de Noticias