

En medio de la tensión por la fuga de Bolsonaro, el Gobierno ratificó su intención de mantener la relación comercial con Brasil
28 de octubre de 2026
Las diferencias políticas entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva no impiden mantener la agenda comercial. Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y el Gobierno apuesta a sostener el vínculo económico pese a las tensiones políticas. En ese marco, el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, aseguró que el intercambio bilateral seguirá en la misma línea de los últimos tres años.
“Con Brasil en general somos sustitutivos en algún punto y complementarios en muchos otros. Es nuestro principal destino es las pick-ups y ellos necesitan también del gas argentino y de forma creciente y van a necesitar urea. Con lo cual, yo creo que las relaciones comerciales van a seguir como siguieron durante estos tres años”, defendió el funcionario.
La continuidad del intercambio no significa que no haya cuestiones por resolver. Lavigne reconoció que todavía quedan protocolos y aspectos operativos vinculados con la frontera que forman parte de las conversaciones entre los dos países.
“Tenemos algunas cosas que también hay que terminar de cerrar, como protocolos que ellos no estaban en frontera y cosas que ellos quieren que mejoren”, indicó durante la AmCham Trade & Investment Conference.
Más allá de la situación puntual con Brasil, el Gobierno busca ampliar la inserción internacional de la Argentina y facilitar el acceso de las empresas locales a nuevos mercados. En ese marco, Lavigne enumeró negociaciones con Japón y el interés por desarrollar mecanismos de cooperación con Vietnam y Corea.
“Queremos sumarnos a la Alianza Transpacífico”, afirmó, en referencia al bloque comercial que reúne a países de Asia, América y Oceanía. Para el funcionario, la apertura debe ir acompañada de reformas que simplifiquen las operaciones de importación y exportación y permitan que las empresas argentinas compitan en mejores condiciones.
En paralelo, el Gobierno busca avanzar con el acuerdo comercial con Estados Unidos. Lavigne sostuvo que la administración quiere completar cuanto antes el proceso de aprobación legislativa, aunque aclaró que los tiempos dependen del Congreso.

“Queremos hacerlo cuanto antes porque la aprobación de la ley nos da vuelta el reloj a los dos para empezar a trabajar en las cosas que hemos hecho y que, al final del día, se empieza a distanciar”, explicó.
El secretario se refirió al Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos (ARTI), que el Gobierno considera una herramienta para profundizar el vínculo económico con Washington. “Para nosotros es muy relevante firmar el ARTI y la promoción del Congreso, porque el ingreso al club hace que las empresas y todos los que hacen negocios en Estados Unidos se sientan cómodos para volver a la Argentina”, reflexionó.
Lavigne también destacó la evolución del intercambio bilateral con ese país y afirmó que el comercio entre la Argentina y Estados Unidos “aumentó casi 35 puntos en el último año”. Según planteó, esa evolución permitió que Washington se ubicara como el segundo socio comercial argentino, cerca de Brasil.
En relación con el escenario local, Lavigne aseguró que la actividad económica muestra señales de mejora y que la recuperación empieza a alcanzar a los sectores que venían más afectados. “Desde el equipo económico, lo que estamos viendo es que el nivel de actividad mes a mes viene un poco mejor. A medida que empieza a bajar la inflación y se consolidan ciertas condiciones, comienza a recuperarse lo que estaba más rezagado, que era la construcción, que representa alrededor de un tercio de la industria o un poco menos”, afirmó.
El funcionario también se refirió a la evolución de los ingresos. “El salario real hace cuatro o cinco meses que ya está dando positivo. Para que eso se refleje y se sienta, necesita tiempo de acumulación, porque las mejoras son graduales. Yo creo que para el primer trimestre se va a sentir un poco más”, señaló.
En cuanto a la estrategia de crecimiento del Gobierno, Lavigne defendió un modelo orientado a las ventas al exterior: “Nuestro esquema de desarrollo está basado en las exportaciones. Es apuntar a un mercado de 6000 millones de habitantes y no limitarnos al mercado interno. ¿Por qué? Porque ganás escala, ganás eficiencia y un montón de cosas. La transición de un modelo a otro lleva tiempo y trabajo. Tenés que abrir mercados, dar crédito y desarrollar distintas herramientas que antes no tenías”.






