Femicidio de Érika Álvarez: cámaras de seguridad captaron extraños movimientos en la casa del Militar Sosa antes y después del asesinato

La reconstrucción de los movimientos registrados por las cámaras de seguridad en las inmediaciones de la vivienda de Felipe El Militar Sosa aportó nuevos elementos al juicio por el femicidio de Érika Antonella Álvarez, la joven de 25 años asesinada durante la madrugada del 7 de enero de 2026.
06 de noviembre de 2026

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Durante la octava jornada del debate, un investigador policial expuso imágenes que permitieron establecer una secuencia de ingresos y salidas de vehículos, personas y bolsas negras de la propiedad del principal acusado, tanto antes como después del homicidio.

La prueba fue presentada por José Luis Lobo, sargento de la Dirección General de Investigaciones, quien analizó las grabaciones obtenidas de cámaras instaladas en las cercanías del domicilio de Sosa. Su exposición permitió reconstruir parte de la actividad registrada entre el 6 y el 9 de enero, aunque también dejó al descubierto interrupciones en las filmaciones que impidieron establecer con precisión algunos movimientos.

Uno de los registros más relevantes corresponde a la mañana del 7 de enero, horas después del momento en que, según la acusación fiscal, se habría producido el asesinato. A las 9.32, una persona abandonó la vivienda en una camioneta oscura. El vehículo regresó antes de las 10 y, aproximadamente media hora después, alguien salió del inmueble llevando bolsas negras y otros elementos, que fueron cargados en el mismo rodado antes de retirarse nuevamente.

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La secuencia adquirió especial importancia para los investigadores porque la Fiscalía sostiene que, después del crimen, Sosa recibió colaboración de otras personas para ocultar lo sucedido y preparar su salida de Tucumán.

El fiscal Pedro Gallo atribuye al principal acusado la muerte de Érika y considera que Jorge Chicho Díaz, Nicolás Navarro Flores y Justina Gordillo participaron en distintas maniobras destinadas a encubrir el homicidio y facilitar la fuga.

Sin embargo, las defensas mantienen interpretaciones diferentes sobre los hechos y cuestionan la participación de sus representados en las conductas atribuidas por el Ministerio Público Fiscal.El abogado Juan Pablo Bello sostiene que Díaz únicamente concurrió al domicilio para cambiar las cubiertas de una motocicleta KTM y que posteriormente abandonó el lugar, sin intervenir en las maniobras investigadas.

Por su parte, los defensores María Florencia Abdala y Camilo Atim aseguran que Gordillo no tuvo contacto con la víctima. Según su planteo, la mujer se retiró de la propiedad antes de que Érika llegara y regresó cuando el cuerpo ya había sido abandonado.

Sosa, en tanto, reconoció durante el juicio que se encargó personalmente de deshacerse del cadáver, una manifestación que constituye uno de los puntos centrales de la controversia sobre la participación de los demás imputados.

La investigación estableció que Érika llegó a la vivienda alrededor de las 3.50 del 7 de enero, de acuerdo con los datos de localización de su teléfono celular.

No obstante, su ingreso no quedó registrado por las cámaras debido a un problema en el sistema de grabación.

Para la Fiscalía, la joven fue asesinada a golpes por Sosa en algún momento comprendido entre las 3.50 y las 7 de esa mañana. Posteriormente, su cuerpo fue trasladado y abandonado en un basural de Manantial Sur.

El análisis presentado por Lobo también permitió reconstruir movimientos anteriores a la llegada de la víctima.

El 6 de enero, a las 17.28, una camioneta oscura, identificada durante la investigación como camioneta 1, salió de la propiedad. En su interior se observó a una persona delgada, calva y vestida con una remera celeste de mangas cortas, cuyas características físicas resultaban similares a las de Sosa.

A las 17.45 arribó una segunda camioneta negra, que llevaba la inscripción Mundo Limpio. El conductor descendió del vehículo, aunque se retiró pocos minutos después.

Más tarde regresó la primera camioneta y la persona que la conducía ingresó nuevamente a la vivienda.

Esa misma noche, a las 21.12, las cámaras registraron la llegada de un automóvil negro de características similares a un Ford Fiesta, que quedó estacionado cerca de la propiedad.

La grabación sufrió una interrupción y no permitió determinar quién descendió del vehículo. Sin embargo, posteriormente se observó el ingreso de una persona a la casa.

Los investigadores consideran que Gordillo podría haberse trasladado en ese automóvil, aunque esa identificación forma parte de la hipótesis de la acusación.

Durante la madrugada del 7 de enero, a las 0.13, el Ford Fiesta se retiró del lugar.
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Horas después se produjo la llegada de Érika, que no quedó registrada por las cámaras, y el período durante el cual la Fiscalía ubica el homicidio.

Según la teoría del Ministerio Público Fiscal, Navarro Flores también habría intervenido durante esa noche al deshacerse de dos bolsas que Sosa le habría entregado.

La acusación sostiene además que Gordillo permaneció vinculada a los movimientos registrados en el domicilio hasta la mañana del 8 de enero.

En ese contexto, las imágenes de la mañana del 7 adquirieron relevancia por las salidas y regresos de la camioneta oscura y, particularmente, por el traslado de bolsas negras desde el interior de la propiedad.

A las 13.31 de ese mismo día, el Ford Fiesta volvió a aparecer en las inmediaciones de la vivienda.

De acuerdo con la interpretación expuesta durante el debate, una mujer que podría ser Gordillo descendió del automóvil, ingresó al inmueble y permaneció allí hasta la mañana siguiente.

El 8 de enero, las cámaras registraron una sucesión de movimientos de personas, automóviles y camionetas que ingresaban y se retiraban de la propiedad.

La actividad continuó durante el 9 de enero, fecha en la que se obtuvo el último registro en video atribuido a Sosa.

Según explicó Lobo, alrededor de las 19 de esa jornada se observó la llegada del automóvil relacionado con Gordillo y también la presencia del principal acusado, quien arribó en una motocicleta.

Sin embargo, una nueva interrupción temporal de la grabación impidió seguir toda la secuencia.

Cuando las imágenes se reanudaron, Sosa ya no aparecía en el lugar y solamente permanecía la mujer.

Durante el resto del 9 de enero y a lo largo del día siguiente, las cámaras no volvieron a registrar al acusado, aunque sí captaron movimientos de las camionetas que habían sido identificadas anteriormente.

Para la Fiscalía, esta reconstrucción constituye una herramienta para determinar qué ocurrió en la vivienda durante las horas posteriores al asesinato y establecer si existió una actuación coordinada entre los imputados.

Las defensas, por el contrario, buscan demostrar que la presencia de sus representados en el domicilio o sus alrededores no implica necesariamente que hayan tenido conocimiento del crimen o participado en su encubrimiento.

El análisis de las grabaciones también presenta limitaciones importantes. Las interrupciones del sistema impidieron observar momentos considerados decisivos, entre ellos la llegada de Érika y determinadas salidas e ingresos de personas.

Por ese motivo, las imágenes deberán ser evaluadas junto con los restantes elementos incorporados al juicio, incluidos los registros telefónicos, las declaraciones testimoniales y las demás pruebas reunidas durante la investigación.

La octava audiencia permitió avanzar en la reconstrucción cronológica de los hechos, pero todavía quedan aspectos por esclarecer, especialmente la identidad de algunas personas captadas por las cámaras y la finalidad de los movimientos registrados.

El debate continuará con el análisis de las pruebas destinadas a determinar las responsabilidades penales por el femicidio de Érika Antonella Álvarez y las presuntas maniobras posteriores para ocultar el crimen y facilitar la salida de Sosa de la provincia. /Contexto