No solo fue investigado por violencia de género tras una denuncia de su esposa. También enfrentó un juicio por un intento de abuso sexual contra una de sus sobrinas y se convirtió en sospechoso de un nuevo femicidio: el de Marisol Reartes, de 18 años, que la mañana del 2 de febrero de 2014 desapareció con su hija Luz, de apenas dos años, en Villa de las Rosas.
Durante cuatro años, aquella investigación no logró avances significativos hasta que, el 1 de noviembre de 2018, se encontró el cráneo de Marisol.
El hallazgo le permitió a la fiscalía avanzar con la hipótesis del doble homicidio. No obstante, a pesar de los esfuerzos, los restos de la nena nunca aparecieron.
En abril de 2025, finalmente, Murúa sumó una nueva condena a prisión perpetua. En esa ocasión, por los asesinatos de Marisol Reartes y su pequeña hija. /Contexto





