La reconstrucción del recorrido de Sosa
En la misma audiencia declaró Leonel Díaz, perito del Departamento de Investigación Criminal del Ministerio Público Fiscal. El especialista reconstruyó los movimientos de Sosa durante el 7 de enero, día en que Érika fue asesinada, a partir del análisis de cámaras de seguridad y registros de antenas de telefonía celular.
Según expuso el perito, a las 10.33 Sosa habría cargado el cuerpo en el asiento trasero de su camioneta Volkswagen Amarok. Un minuto después inició el recorrido hacia el descampado donde fue encontrado el cadáver. La reconstrucción ubicó su llegada al lugar a las 11.39.
Ese tramo coincide con lo que el propio Sosa había declarado durante la segunda jornada del debate: que dejó el cuerpo en el descampado en ese horario. La información presentada en la audiencia también indicó que Jorge Díaz llegó a la vivienda después de las 15, se retiró y regresó pasadas las 17.15.
La secuencia horaria fue valorada por las defensas de Gordillo y Díaz. Sus abogados sostuvieron que los resultados genéticos no detectaron perfiles atribuibles a sus representados y que la reconstrucción sitúa a sus clientes en la casa cuando el cuerpo ya no estaba allí.
Las defensas apuntan a las pruebas de encubrimiento
María Florencia Abdala y Camilo Atim, defensores de Gordillo, y Juan Pablo Bello, abogado de Díaz, consideraron que los testimonios de la jornada favorecen sus estrategias. Señalaron que no se encontraron rastros genéticos de sus asistidos entre las muestras analizadas y que los movimientos reconstruidos debilitan la hipótesis de que hayan intervenido en el traslado del cuerpo.
Para las defensas, esos elementos ponen en discusión la acusación de encubrimiento, en particular la parte vinculada con maniobras para ocultar el cadáver. La aparición del perfil femenino desconocido también introduce una pregunta nueva sobre quiénes pudieron haber estado en la vivienda, aunque todavía no existe una identificación que permita conectar ese rastro con una persona concreta.
Los acusadores advirtieron que aún quedan pruebas por analizar durante el debate. La audiencia, por lo tanto, no cerró las discusiones sobre los rastros biológicos, los movimientos de los imputados ni las circunstancias en que el cuerpo fue trasladado hasta el descampado.
Por ahora, la misteriosa mujer es una incógnita genética, no una acusada ni una participante probada. Su perfil aparece entre los resultados de una pericia central para el juicio, pero el debate deberá determinar qué alcance tiene ese hallazgo y si puede ser relacionado con alguno de los hechos que se investigan. /Contexto






